El estancamiento de la ciencia

Sin el desarrollo de nuevas estrategias y tecnologías que promuevan el rápido y eficiente aprendizaje de los estudiantes, la ciencia llegará a un punto de estancamiento.

Hoy en día, los estudiantes de ciencias tardan aproximadamente entre 25 y 30 años en obtener un doctorado, lo que significa llegar al estado del arte en un tema en específico.

Por otro lado, diariamente se aporta gran cantidad de conocimiento nuevo en incontable número de temas, de tal forma que libros que hace 30 años consistían en un ciento de páginas, hoy en día pueden ser enciclopedias enteras de conocimiento que tiene que ser aprendido por los interesados en ese tema. Considerando este crecimiento exponencial de conocimiento, en 1000 años le tomará 80 años o más (una vida humana) a un estudiante aprender todo lo necesario para poder llegar al estado del arte en cierto tema y poder generar nuevo conocimiento.

Como conclusión, para que la ciencia no llegue a un punto de estasis en un futuro, es de suma importancia que se comience a pensar en nuevas estrategias y tecnologías de enseñanza que puedan agilizar la adquisición de conocimiento. Aunque, la verdadera pregunta no sería si dichas estrategias y tecnología podrían desarrollarse, sino si el cerebro humano sería capaz de aguantar tal descarga de información en tan poco tiempo.

A Clockwork Orange. Stanley Kubrick. 1971.
A Clockwork Orange. Stanley Kubrick. 1971.
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Sonificación

La sonificación se refiere a la transformación de cualquier conjunto de datos en señales acústicas, obteniendo de esta forma representaciones auditivas de dicha información (Kramer et al., 2010). Debido a la facilidad con la que la información puede ser comunicada e interpretada a través de procesos de sonificación, esta herramienta podría ser usada para el análisis de bases de datos de gran tamaño, por ejemplo, de secuencias genéticas.

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Fuentes:

‘Chris Chafe’. Web. 22 May. 2016. http://chrischafe.net

Kramer, G., Walker, B., Bonebright, T., Cook, P., Flowers, J. M.,  Miner, N., and Neuho , J. (2010). ‘Sonification Report: Status of the Field and Research Agenda’. Faculty Publications, Department of Psychology. Paper 444.

 

La pobreza perpetua

En alguna ocasión, caminando por un mercado de la Ciudad de México, escuché a alguien decir: “El rico se hace más rico y el pobre más pobre”.  Nunca me habría imaginado que detrás de esta frase pudiera haber implicaciones biológicas.

Desde hace varios años, la psicología, sociología, y recientemente la biología, han estudiado las diferencias cognitivas que surgen entre niños, adolescentes y adultos de diferentes estatus sociales.

Es bien sabido que los sectores de la población con desventajas socioeconómicas tienen, en la mayoría de los casos, menores oportunidades educativas y laborales. Dichas desventajas propician que los ambientes de crianza de familias pobres se encuentren sometidos a altos niveles de estrés que, aunado a un menor acceso a libros y recursos educativos, podrían estar influyendo en el desarrollo cognitivo de los hijos.

Estudios recientes han reportado que el estatus socioeconómico podría estar jugando un papel muy importante en el desarrollo cognitivo de las personas, e influyendo directamente en el desarrollo de ciertas áreas del cerebro (Hackman et al., 2009; Noble et al., 2012). A grandes rasgos, dichos estudios han encontrado diferencias significativas, con respecto a individuos de estatus sociales altos, en el volumen del hipocampo (área del cerebro asociada con la memoria), la amígdala (asociada con el procesamiento de las emociones) y diversas circunvoluciones (asociadas con el lenguaje).

A partir de las diferencias cerebrales encontradas por los estudios antes mencionados, la relación entre el condición social y el desarrollo cognitivo de los individuos podría implicar la existencia de un “círculo vicioso”. Éste consistiría en que el estrés asociado a la pobreza podría dar lugar a un desarrollo cognitivo menor que el de personas ricas, provocando un menor aprovechamiento y éxito académico. A su vez, esto podría reducir la cantidad de oportunidades laborales y menguar el ingreso económico de las familias. De esta forma, podría pensarse que las personas pobres están predispuestas a mantener y tal vez a empeorar su situación económica. De ser así, la frase que escuché aquella vez en el mercado estaría en lo correcto.

Por otro lado, además de la relación encontrada entre el estatus socioeconómico y el desarrollo cognitivo de las personas, también han sido reportados casos en los que se han llevado a cabo exitosas “intervenciones” en familias de escasos recursos. Estos casos son un ejemplo de que el apoyo económico, sumado a un programa de educación para padres, puede repercutir positivamente el desarrollo cognitivo de los hijos.  Esto sugiere que a pesar de que la pobreza perpetúa en muchas partes del mudo, no es biológicamente perpetua, ya que con el apoyo adecuado, los individuos provenientes de familias de escasos recursos también pueden tener un desarrollo cognitivo que les permita mejorar su condición económica.

Finalmente, la investigación científica llevada a cabo en esta área, más que fomentar la diferencia entre clases, puede ayudar a planear políticas públicas y programas de ayuda social mejor dirigidos.

 

Fuentes:

Hackman, D., & Farah, M. (2009). Socioeconomic status and the developing brain Daniel. Trends in Cognitive Sciences, 13(2), 65–73. doi:10.1016/j.tics.2008.11.003.Socioeconomic

Noble, K. G., Houston, S. M., Kan, E., & Sowell, E. R. (2012). Neural correlates of socioeconomic status in the developing human brain. Developmental Science, 15(4), 516–527. doi:10.1111/j.1467-7687.2012.01147.x